Esta entrada va dirigida a todos los energúmenos que sin estar capacitados para conducir lo hacen, y lo hacen con toda la desvergüenza de la que están dotados. He comprobado cómo conducir por Palencia se ha convertido en un objeto de mofa a nivel nacional, y pronto lo será en el ámbito internacional.
Quiero decir a los estúpidos que me acompañan en la carretera, que la mayoría de los que estamos al volante tenemos prisa, y también muchos peatones. Lo digo por el gilipollas que me ha pitado esta mañana en la espera de un semáforo por tardar lo que dura meter primera en salir de allí. También lo digo por tí, tonto del culo, sí tú, el payaso que hizo un amago de atropello cuando terminaba de cruzar el paso de cebra y terminaba de cambiar a verde el semáforo. Tenéis mucha prisa también los que habéis adoptado el hábito de saltarse el semáforo si se acaba de poner en rojo. Las modas que sostienen estos caraduras con tanto descaro suelen convertirse en normas, lo hemos visto a la hora de conducir por rotondas, y lo estamos viendo ahora que se ha hecho popular no accionar el intermitente.
Otros mermados de mente no tienen especialmente prisa, aunque simulan tenerla si la pitada es factible. Estoy hablando de tí, imbécil, cuando al girar yo en aquella calle hace unas horas, y advertir que estabas a una distancia muy prudencial, me he dado cuenta de cómo acelerabas para pitarme después.
En fin, me molesta bastante este tema, aún cuando se trata de gente normal que se tranforma en cuanto sube al coche. Vivimos en una ciudad en la que ceder el paso de forma elegante o parar en un paso de cebra sin semáforo se ha convertido en algo digno de elogio y sobretodo sorpresa para el peatón, que no esperaba que pararas.
Os espero mañana cabrones.
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